miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hasta la impunidad es normal.

Una vez más la Universidad Central de Venezuela es victima de la violencia. No es nada nuevo, hasta pienso que nos hemos acostumbrado, más bien nos parece extraño si no pasa nada en la UCV. Incluso es normal, que en las épocas electorales se presenten este tipo de hechos. Es normal, que el mismo día de las elecciones se lancen bombas lacrimogenas, y en plaza cubierta se termine el día de elecciones con violencia, entre bombas y disparos, todo el mundo sale corriendo y así se culminan las elecciones estudiantes. Es más, sospecho que si en algún año esto no llegara a ocurrir, todos nos sentiríamos un poco extraños, la tranquilidad ya no es nuestro punto fuerte, se nos hace extraña, cada vez más nos vamos alejando de esa consigna "UCV cultura de paz".

Todos entendemos, o bueno casi todos, que la universidad es un espacio de ideas, para dialogar. Pienso que en este lugar, se conocen muchas cosas, diferentes a lo que ya hemos conocido, se abre un nuevo mundo, se desarrollan las ideas, se discute, se analiza. No digo que la UCV ya no tenga esto, pero vaya que también tiene de lo otro, la violencia, el miedo, el amendentramiento, los insultos, etc. Convivimos con esas dos situaciones tan opuestas cada semestre, y sin duda que es normal.

La normalidad ha llegado a tal punto, que la comunidad universitaria sabe quienes son los violentos, sabemos quienes causan estas situaciones de incertidumbre, pero eso no basta, pues yo me imagino que si yo, que soy una estudiante de la escuela de Comunicación Social conoce quién causa estas situaciones, no dudo que las autoridades universitarias también los conozcan. Pero eso al parecer no importa, porque esos sujetos que además se dicen llamar estudiantes, andan campantes por la universidad y nada les pasa, no hay castigo, no hay alguna sanción para ellos. Más bien, el castigo lo llevamos nosotros, los que no hacemos uso de la violencia para protestar, porque al suspender las clases, los únicos castigados somos nosotros, pues nos retrasamos, y debemos tomar medidas para recuperar las clases, parciales, etc.

La solución no es suspender las clases, la solución no es dejar vacía la universidad, claramente tampoco lo es, suspender la inscripción para las elecciones estudiantiles. Lo que se debe hacer es detener esa impunidad tan grande que existe en la universidad. Basta ya de dejar que esas personas que además se hacen llamar estudiantes hagan lo que quieran y nada les pase, debe haber una sanción, algo que les haga saber realmente que no toleramos la violencia, que esa no es la respuesta. Sin duda todos tenemos el derecho a la educación, pero ese derecho no incluye el poder quemar carros, lanzar bombas lacrimogenas, niples o disparar a diestra y siniestra. El que no cumpla las normas merece una sanción, así de sencillo, pero esto como que no lo entienden las autoridades universitarias.

¿Qué más hace falta para que se castigue a los violentos?