Realizan jornadas de salud trabajando temas de prevención, de vacunación, asistencia psicológica y legal
En los liceos realizan, con la ayuda de estudiantes de Ciencias, reforzamiento en matemática, física y química
Gabriel Domínguez es un ucevista que veía que otras universidades de Caracas tenían mayor impacto en la acción social que la Universidad Central de Venezuela. “Las universidades privadas eran más efectivas en este sentido y eso motivó que yo conversara con unos cuantos amigos para ver qué podíamos hacer al respecto”.
También señala que muchos de los trabajos voluntarios que se hacían en la UCV estaban partidizados y su idea era romper con esa dinámica, por esta razón surge Brigadas Azules en el año 2011. Decidieron colocarle azul por ser el color de la universidad y “como hay tantas guacamayas en la UCV decidimos apropiarnos de ese símbolo”.
En Brigadas Azules tienen cuatro ejes de acción que son salud, educación, diagnóstico social e infraestructura, en este último aspecto solo tienen planes pues implica recuperación y creación de espacios físicos y no cuentan con los recursos económicos para ello.
En el eje de la salud tienen dos formas de trabajo, una como jornadas y la otra como programas. Con la primera van a un sector y hacen trabajos de odontología, vacunación, asistencia legal, psicológica, temas preventivos.
En cuanto a los programas, son convenios que se realizan con los consejos comunales o escuelas, donde se generan instrumentos de evaluación de diagnóstico comunitario “para saber qué hay en la comunidad, saber más o menos la densidad poblacional, y estos programas son validados como servicio comunitario en la universidad”, comenta Domínguez.
Al principio las jornadas de salud estaban planificadas para que se hicieran dos veces al mes, pero “eso también implica recursos de transporte, una planta, comida, entonces el año pasado hicimos un mes sí y otro no”. Pero compensan esto haciendo trabajo interno en la universidad, los días martes y jueves en Trasbordo y en el Básico de Ingeniería.
Para hacer estos trabajos realizaron una delimitación en el área de Caracas, enfocándose en el sur de la ciudad.
En la parte de educación los brigadistas han desarrollado dos programas, uno de Debate Competitivo con la gente de Estudios Internacionales y otro de Justicia de Paz con los estudiantes de Derecho. También están trabajando con los jóvenes de la Facultad de Ciencias para hacer reforzamiento en las áreas de matemática, química y física para los estudiantes de bachillerato.
Domínguez indica que los debates han terminado siendo focus groups sin haberlo planificado así. Pone como ejemplo una moción que hicieron sobre la inseguridad: “quizás un político te dirá que la causa es el desempleo o la educación, pero para esos chamos el problema de la inseguridad es la policía”.
También señala que para estas comunidades caraqueñas el principal problema que tienen no sea probablemente la inseguridad, sino la basura “porque a fin de cuentas el malandro de su comunidad no daña su sector sino otro, y ahí se te voltea completamente la perspectiva de lo que tú creías estar trabajando, de lo que crees correcto”.
En este programa también se relaciona el de diagnóstico social con los estudiantes de Sociología y Estudios Políticos, donde conversan con gente de la comunidad y llenan una planilla. “Nos pasó un caso de una muchacha de 22 años con tres chamos, todos tenían caries y resulta que usaban el mismo cepillo de dientes”, relata Domínguez.
También señala que muchos de los trabajos voluntarios que se hacían en la UCV estaban partidizados y su idea era romper con esa dinámica, por esta razón surge Brigadas Azules en el año 2011. Decidieron colocarle azul por ser el color de la universidad y “como hay tantas guacamayas en la UCV decidimos apropiarnos de ese símbolo”.
En Brigadas Azules tienen cuatro ejes de acción que son salud, educación, diagnóstico social e infraestructura, en este último aspecto solo tienen planes pues implica recuperación y creación de espacios físicos y no cuentan con los recursos económicos para ello.
En el eje de la salud tienen dos formas de trabajo, una como jornadas y la otra como programas. Con la primera van a un sector y hacen trabajos de odontología, vacunación, asistencia legal, psicológica, temas preventivos.
En cuanto a los programas, son convenios que se realizan con los consejos comunales o escuelas, donde se generan instrumentos de evaluación de diagnóstico comunitario “para saber qué hay en la comunidad, saber más o menos la densidad poblacional, y estos programas son validados como servicio comunitario en la universidad”, comenta Domínguez.
Al principio las jornadas de salud estaban planificadas para que se hicieran dos veces al mes, pero “eso también implica recursos de transporte, una planta, comida, entonces el año pasado hicimos un mes sí y otro no”. Pero compensan esto haciendo trabajo interno en la universidad, los días martes y jueves en Trasbordo y en el Básico de Ingeniería.
Para hacer estos trabajos realizaron una delimitación en el área de Caracas, enfocándose en el sur de la ciudad.
En la parte de educación los brigadistas han desarrollado dos programas, uno de Debate Competitivo con la gente de Estudios Internacionales y otro de Justicia de Paz con los estudiantes de Derecho. También están trabajando con los jóvenes de la Facultad de Ciencias para hacer reforzamiento en las áreas de matemática, química y física para los estudiantes de bachillerato.
Domínguez indica que los debates han terminado siendo focus groups sin haberlo planificado así. Pone como ejemplo una moción que hicieron sobre la inseguridad: “quizás un político te dirá que la causa es el desempleo o la educación, pero para esos chamos el problema de la inseguridad es la policía”.
También señala que para estas comunidades caraqueñas el principal problema que tienen no sea probablemente la inseguridad, sino la basura “porque a fin de cuentas el malandro de su comunidad no daña su sector sino otro, y ahí se te voltea completamente la perspectiva de lo que tú creías estar trabajando, de lo que crees correcto”.
En este programa también se relaciona el de diagnóstico social con los estudiantes de Sociología y Estudios Políticos, donde conversan con gente de la comunidad y llenan una planilla. “Nos pasó un caso de una muchacha de 22 años con tres chamos, todos tenían caries y resulta que usaban el mismo cepillo de dientes”, relata Domínguez.
QUIÉNES SON
Actualmente en Brigadas Azules colaboran 15 estudiantes fijos y en general 70 personas. Han recibido la ayuda de comercios de las zonas donde trabajan con comida o bebidas. También la Asociación de Comerciantes de Catia y Farmatodo. Los estudiantes que deseen unirse pueden meterse en su Facebook: Brigadas Azules o Twitter: @BrigadasAzules.
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